Es mi fiesta

Comenzamos con un estilo musical bastante alejado de mis gustos habituales, aparte de su antigüedad, que no tiene por qué significar absolutamente nada.
Pero creo que su estribillo podemos hacerlo nuestro, no sólo los enfermos de esclerosis múltiple, sino todos los enfermos de algo grave.

Muy a menudo nos vemos, yo diría que incluso empujados a no sentirnos mal, obligados en todo momento a albergar pensamientos positivos que en muchas ocasiones no tienen absolutamente nada que ver con nuestro estado de ánimo ni general ni puntual.

Disfrutemos de este clásico de los años 60 y sobre todo quedémonos con su estribillo. Lo siento, pero he sido incapaz de encontrar un video subtitulado en castellano con Lesley Gore cantando en imagen, así que nos conformaremos con escucharla y ver lo que nos dice.
Seguro que a todos nos suena esta canción aunque sea porque se ha utilizado en multitud de películas como banda sonora.

 

Recordemos el estribillo.

Es mi fiesta
y lloraré si quiero
lloraré si quiero, lloraré si quiero
tu también llorarías si te hubiese pasado a ti

 

Evidentemente vamos a pasar del significado obvio de la canción.
En muchas ocasiones, en este juego de las canciones que os propongo, iremos a darle un sentido diferente a la canción en sí.
Le daremos un segundo sentido a sus palabras adecuándolo, en realidad a lo que a mí me hizo pensar cuando por la razón que fuese, en una de esas noches de insomnio me puse a escuchar este clásico.

 

¿Por qué en el nombre de todos los demonios del Averno no puedo sentirme mal y estar cabreado con el universo?
¿Por qué narices no puede haber días en los que no tenga ganas de cruzarme con nadie, ni conocido ni desconocido, sencillamente porque me encuentro mal?, porque estoy harto de no poderme mover como a mí me gustaría, dolido por no poder jugar con mis hijas como yo quisiera. Herido por no poder ser el marido que realmente me gustaría ser.

Tienes que ser positivo, tienes que pensar en positivo, no tienes que hundirte, piensa en tu mujer, piensa en tus hijas…

La medicación no te hará efecto si no piensas positivamente, si piensas positivamente hasta es posible que mejores de tu enfermedad porque atraerás toda la positividad del universo, y si estás triste o enfadado tu enfermedad empeorará seguro…

¿Realmente todos los defensores a ultranza del pensamiento positivo se dan cuenta del mal que pueden llegar a hacernos a los enfermos no dejándonos tener nuestro día de mierda como todo el mundo?
Nadie está hablando por supuesto de caer en una depresión, ante lo cual evidentemente tu familia y amigos intentarán sacarte de ese pozo si es que estás introduciéndote en él.

Pero absolutamente todo el mundo tiene derecho a la rabieta, a desahogar frustraciones de algún modo, a cagarse en lo que le dé la gana si eso le hace sentir mejor.

Es mi fiesta, es mi enfermedad, yo sé mejor que nadie cómo me estoy sintiendo en cada momento.
Nadie me sabe decir qué demonios he hecho para tener esta putada en mi vida, si he fumado más de la cuenta, si le he dado a la bebida, si he estado en algún ambiente contaminado, si he tenido alguna enfermedad hace años que lo pueda provocar, si hubiera vivido en otro lugar ¿tendría esto que me está comiendo por dentro?
Los enfermos de esclerosis múltiple remitente recurrente se enfrentan a la incertidumbre de no tener ni idea nunca de cuándo sufrirán el siguiente brote, si les afectará a algo grave o fundamental, si tardarán mucho en recuperarse o si lo harán completamente.

Los enfermos de esclerosis múltiple primaria progresiva tenemos claro que dentro de seis meses seguro que no estaremos mejor que hoy, y no sabemos a qué función nos afectará la neurodegeneración que sufrimos.

Los enfermos de esclerosis múltiple secundaria progresiva han pasado por la desesperante incertidumbre de los primeros y ahora sufren la demoledora certeza de los segundos.

¿Es que acaso no tenemos derecho a pegar un grito, a mandar a la mierda o soltar un llanto que pueda hacernos descargar todo eso que llevamos a nuestra espalda?

La tiranía del pensamiento positivo en muchas ocasiones desespera tanto al enfermo como al familiar-cuidador. Si caes en sus redes, cualquier bajón anímico acabarás o echándotelo en cara o peor todavía, alguien cercano echándotelo en cara. Y si realmente llegas a creértelo, pensando que probablemente estarías mejor si no te sintieses así.

Yo, sinceramente, desconfío más de la persona que siempre está sonriente, que de la que la ves que tiene días radiantes y sus días oscuros.

¿Hay mayor tiranía que evitar que alguien tenga el desahogo que necesita?

 

Es mi fiesta, es mi enfermedad, y lloraré si quiero. Seguramente tu estarías igual si te pasase a tí.

 

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11 comentarios en “Es mi fiesta

  1. Merche

    Estoy contigo Juanjo pues yo de cara al exterior doy una imagen que realmente no tengo en el interior y tengo a gente cercana que te cuenta lo maravillosa que es su vida y ha habido momentos que les he llegado a desear cosas que luego me arrepiento por no estallar y yo no soy asi.

    1. Juanjo Martín

      Eso precisamente es uno de nuestros problemas mayores de interacción con los demás. Y por desgracia mucha gente es incapaz siquiera de comprender lo que podemos llegar a sentir cuando esta putada de enfermedad nos muerde de verdad.
      Necesitamos aunque sea de vez en cuando hablar y podernos quejar con alguien que realmente nos entienda.
      Según lo entiendo yo eso también es sano para nuestra mente.
      Un abrazo.

  2. Almudena

    Me has sacado una sonrisa con la parte reivindicativa del escrito…

    Peor (si cabe) es tener quien dice que, es una especie de auto-castigo que te has impuesto inconscientemente, por pensamientos, actitudes, sentimientos…erróneos o no positivos.
    Por no canalizar bien los “chacras” o algo así.
    Jajajjajaa!; es que no sé ni explicarlo. En fin…, Raúl y yo, nos solemos cabrear con esos comentarios y normalmente nos alejamos de esa clase de personas. No nos pueden aportar nada “positivo”.

    1. Juanjo Martín

      Por desgracia eso que comentas, basado en el origen emocional de la enfermedad es un error gravísimo demasiado extendido y los centros que lo promueven con la gente que trabaja en ellos son auténticas sectas destructivas modernas.
      Lo mejor que podéis hacer es manteneros alejados de ellos.
      Me alegro de que te guste el nuevo rollo del blog, 😉

  3. Conchi V.

    Hola Juanjo. Sí que conocía la canción y me identifico con todo lo que dices. Tenemos derecho a llorar y a quejarnos, aunque cara a la galería yo veo que “estamos moralmente bien”. Yo por ejemplo a mi madre, que es mayor, me tiene que ver que “estoy estupenda”.
    También me pasa con muchos de vosotros PP. Es como si me sintiera culpable por estar mejor que muchos por ser SP aunque a la mayoría se nos fué muchísima juventud.
    Hace muchos años que aunque tengo derecho no lloro por la EM, este tema me ha dejado ya seca.
    Un abrazo

    1. Juanjo Martín

      Lo de llorar o gritar es simplemente un modo de hablar.
      Lo que realmente digo los que tenemos derecho a un resoplido qué disgusto por como nos sentimos al menos sin que tenga que haber nadie diciendo que realmente no es para tanto… o que haya personas que directamente te digan que eso no te conviene.
      Un beso.

      1. Conchi V.

        Sí, yo también lo decía como una manera de hablar aunque lloré hace muchos años claro.
        No puedo colgar la canción de “Sobreviviré” de Mónica Naranjo. Aunque ya sé que la letra va por otros derroteros si se escucha se puede identificar muy bien con nosotros. Miré la letra completa en Internet aunque no es mi estilo es buena.
        Un abrazo

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