Toxina botulínica VII

Tras un pequeño parón, motivado básicamente por la falta de noticias que compartir, volvemos otra vez al lío.

He preferido poner una serie de entradas más cortas.

Cuando estoy tiempo sin escribir nada y ya después de un tiempo tengo cosas para compartir, suelo hacer una entrada laaarga con todo lo nuevo, como si me quemase en los dedos si no lo soltaba todo… 😉

Comprendo que, excepto para los habituales que supongo ya acostumbrados a mis peroratas, una entrada muy larga puede quitarle las ganas de leer a cualquiera. Prometo intentar no extenderme demasiado en lo sucesivo.

En ésta hablaré de la toxina botulínica, quizá por última vez, aunque no es seguro.

Me explico.

Hasta la entrada, toxina botulínica VI, pasé por la ilusión de comenzar algo que podía dar un buen resultado, la ansiosa espera de resultados, la tensa espera de resultados y finalmente la decepción por la falta de resultados. De nuevo hablo de mi persona, como siempre advierto, soy consciente de que la toxina botulínica ha dado resultado a mucha gente, pero yo no he tenido esa suerte.

Pues bién. Me infiltraron la toxina el 29 de octubre. Se supone que había 3 meses de subida, donde los efectos irían acentuandose y 3 meses de bajada, donde los efectos aminorarían paulatinamente hasta que llegase el momento de realizar una nueva infiltración.

Como ya he dicho en las entradas referentes a la toxina, a mí no sólo no me benefició, sino que noté un empeoramiento general. Ahora estoy en los 3 meses de bajada de efecto y me voy encontrando un poquito mejor. Yo no quiero decir nada. Dejo a los expertos que saquen conclusiones. En teoría, según he hablado con mi rehabilitadora, la toxina o te beneficia, o no te hace nada, pero no te empeora.

Yo hace 1 mes, en rehabilitación me limitaba a levantarme y sentarme, colgado de un arnes y ayudado por el troller y ayer mismo, hice 4 desplazamientos de unos 8 metros, ayudado por el troller, pero moviendo las piernas yo solo.

Nada ha cambiado, respecto a medicación, ejercicios en la rehabilitación, el tiempo revuelto, con nieve, lluvia y viento…tan solo que la toxina comenzaba a dejar de hacerme su efecto en febrero.

Como ya dije en su día y repito siempre. Esto es exclusivamente efecto en mi persona. Según mi rehabilitadora yo tengo tántos músculos afectados por una enorme espasticidad que aunque hubiera sido un éxito, el efecto total hubiera sido escaso. Pero había que probar.

¿Y por qué digo que no es seguro que ya no hable más de la toxina botulínica?

Hay novedades respecto a la bomba de baclofeno…pero eso ya forma parte de otra historia

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3 comentarios en “Toxina botulínica VII

  1. Marga

    Hola, me extrañaba que no contarás nada y estaba preocupada por tu salud, me alegro que estés de vuelta, un saludo y muchos ánimos. A mi me han puesto ya la bomba de bacloceno y estoy en proceso de recuperación, espero y deseo que te la pongan y mejores. Seguiré tu proceso , un saludo.

    1. mithralda

      Muchas gracias por preocuparte 🙂
      Y como te está yendo con ella? Cuéntanos cosas, que así voy matando la curiosidad mientras espero y junto a los que nos visiten vamos aprendiendo.
      Un saludo

  2. Pingback: El cesto de ineficaces III: Vitamina D, Toxina botulínica y Baclofeno intratecal. | EL PROCESO

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