Viaje 11-bis

Esta vez sí.

Aunque no sin sobresaltos. No se qué pasa últimamente en el aeropuerto de Madrid, o si lo que no era normal era el no tener problemas de ningun tipo, como en los 10 viajes anteriores.

La verdad es que el servicio PMR (personas de movilidad reducida) de Barajas, siempre se veía que no funcionaba con la fluidez que lo hace en otros aeropuertos. Yo siempre lo achaqué a la gran cantidad de gente. Pero ya no estoy tan seguro.

Ayer llegué al mismo punto de encuentro, situado en el parking P1, que lo hice en el fallido viaje 11. Al llegar, vi un folio tapando el boton de llamada con el que avisas de tu llegada en el que se decía que aquel punto de encuentro estaba inutilizado. Había que desplazarse ANDANDO, desde el parking hasta la segunda planta, en el vestíbulo de salidas, al lado de la entrada al control de pasajeros. Si no llevas silla de ruedas propia, como era mi caso, y cayendo un sol de justicia, como ayer en Madrid…pues un mal comienzo, la verdad.

Llamé al 902 de AENA y expliqué la situación. Me mantuvieron a la espera un momento y me dijeron que no me preocupase, que venían a buscarme. Eran las 12:50 y el vuelo salía a las 13:55.

A las 13.00, seguía esperando y ya preocupado, no fuese a ocurrirme de nuevo lo del intento anterior, fué mi hermana, mi acompañante en esta ocasión, a avisar al mostrador.

Le dijeron que no habían recibido notificación de nada y que no iban a venir a buscarme…que ya estaba claro en la hoja pegada al monolito.

15 días antes, yo había reservado esta asistencia vía internet, y los 4 puntos de encuentro estaba operativos. De hecho yo tenía esta reserva imprimida a disposición del que quiesiera verla.

No había nada que hacer.

Así que comencé a desplazarme hacia el famoso mostrador, hacia lo que, en mi estado, era un lugar muy muy lejano…

Hago un inciso para decir que este desplazamiento lo pude hacer gracias a cómo estoy desde que comencé a tomar la fampridina. En el intento anterior, sencillamente no hubiese llegado a tiempo.

Llegué con las piernas rígidas como tablas debido al esfuerzo, vino un chico a buscarme y pasamos el control de pasajeros como una exhalación. Llegamos a tiempo por el hecho de que había 2 personas más con silla de ruedas para el mismo vuelo.

Por los pelos.

Ya en el otro aeropuerto, sin problemas, como siempre.

A la vuelta a Madrid, gracias a que la tripulación había avisado para que me esperasen a la llegada, a pesar de tener el servicio reservado tambien para el retorno, no hubo mucha espera en el avión. Hay que decir que la tripulación, comandante incluido, no se van hasta que el servicio PMR no viene a buscar a la persona que ha solicitado el servicio PMR, así que a ellos tambien les interesa que no tarden.

Vinieron a buscarme en una silla de ruedas sin el apoyabrazos izquierdo y con los puños con los que se empuja la silla, sueltos, ante lo que la persona que realizaba la asistencia no paraba de dar mamporros en el respaldo…

Lo dicho. Es un servicio muy bueno para los que tenemos problemas de movilidad, pero que, al menos en Madrid, es altamente mejorable.

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